Estudio del estilo de vida y su relación con factores de riesgo de síndrome metabólico en adultos de mediana edad

A study of lifestyle and its relationship with risk factors for metabolic syndrome in middle-aged adults

Lisbeth Patricia Triviño Quintero(1), Viviana Andrea Dosman González(1), Yeni Lorena Uribe Vélez(1), Ricardo Antonio Agredo Zuñiga(1), Alejandra María Jerez Valderrama(2), Robinson Ramírez Vélez(3)

(1) Fundación Universitaria María Cano, Extensión Cali;
(2)
Universidad del Valle,Departamento de Ciencias Fisiológicas, Farmacología, Cali.
(3)
Universidad del Valle. Departamento de Ciencias Fisiológicas. Bioquímica. Cali, Colombia

Correspondencia: Dr. Robinson Ramírez-Vélez, Universidad del Valle San Fernando, Escuela Ciencias Básicas Médicas. Departamento de Ciencias Fisiológicas. Sección Bioquímica. Edificio 116. Oficina 5004. Calle 4B 36-00 Sede San Fernando. Santiago de Cali, Valle del Cauca. Colombia. Teléfono (+577) - 558 5603. E-mail: robin640@hotmail.com

Recibido: 26/II/09 Aceptado: 08/X/09


Resumen

Objetivo: estudiar la relación entre el estilo de vida y los factores de riesgo cardiovascular en adultos de mediana edad.

Diseño: estudio descriptivo que incluyó 147 trabajadores. El cuestionario FANTÁSTICO se aplicó para conocer e identificar el estilo de vida. Los factores de riesgo cardiovascular fueron definidos siguiendo los criterios del Programa Nacional de Educación del Colesterol en Estados Unidos de Norteamérica.

Resultados: en la población de estudio se encontró en buen estilo de vida con 56,5% y 54,9%, seguido de excelente con 35,5% y 23,9% en hombres y mujeres, respectivamente, p<0,05. Correlación negativa fue hallada a mayor calificación en el dominio de nutrición y menor IMC (r=-0,39, p=0,01), y mayor calificación en el dominio de tabaco (menor consumo) con menor TAS (r=-0,24, p=0,05) en mujeres. Además, correlación negativa débil y significativa en hombres en el dominio de actividad física y menor niveles de triglicéridos (r=-0,29, p=0,05).

Conclusiones: la versión del FANTÁSTICO presenta calificaciones semejantes a las reportadas en los estudios internacionales por género; sin embargo, su contenido permite débilmente identificar el grado de riesgo cardiovascular en que se encuentra la población.

Palabras clave: estilo de vida, factores de riesgo cardiovascular, adultos.


Abstract

Aim: to study the relationship between lifestyle and cardiovascular risk factors in middle-aged adults.

Design: this descriptive study included 147 employees. The FANTASTIC questionnaire was applied in order to know and identify lifestyle. Cardiovascular risk factors were defined according to the criteria of the National Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults.

Results: a good lifestyle was found in the population under study, with 56.5 % and 54.9 %, followed by excellent, with 35,5 % and 23,9 % in men and women, respectively, p <0,05. Negative correlation was found at a higher qualification in the field of nutrition and lower BMI (r = -0,398, p = 0,01) and highest score in the domain of snuff (lower) with lower TAS (r = -0,24, p = 0.05) in women. In addition, weak and significant negative correlation in men in the domain of physical activity and lower triglyceride levels (r = -0,292, p = 0,05).

Conclusions: the version of the FANTASTIC questionnaire used presents qualifications similar to those reported in international studies by gender; however the power of its content to identify the degree of cardiovascular risk of the population is weak.

Key words: lifestyle, risk factors, adults.


Introducción

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) comprenden un grupo de entidades patológicas que afectan principalmente la función fisiológica y metabólica de órganos y sistemas como corazón, vasos sanguíneos, cerebro, páncreas, entre otros. Registros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que las ECV son la primera causa de muerte en el mundo, y se calcula que 17.5 millones de personas murieron por esta causa en 2005, representando el 30% del total de las muertes a nivel mundial en ese año (1). En Colombia, la tasa de mortalidad registrada en el año 1998 fue de 113.4 por cada 100.000 habitantes, estando por encima de la mortalidad por tumor maligno y por causas violentas (2). Estas tendencias son también reflejadas en Santiago de Cali, pues las ECV conforman la primera causa de muerte, registrando una tasa de mortalidad de 13 por cada 10.000 habitantes (3). Se postula que estas enfermedades se deben a factores de riesgo muchos de ellos prevenibles (4), destacándose la hipertensión arterial (HTA), la diabetes mellitus (DM), la obesidad, el sedentarismo, la intolerancia a la glucosa, la dislipidemia, y varios estudios han mostrado la concomitancia de los mismos en individuos (5, 6).

Reaven (7), en la década de 1980, observó que la dislipidemia, la HTA y la hiperglicemia eran condiciones frecuentemente asociadas en un mismo individuo y presentaban mayor riesgo cardiovascular, situación que llevó a denominarle Síndrome X. Igualmente, otros autores encontraron que sujetos que reportaban conductas y preferencias relacionadas con un estilo saludable, las cuales incluían alimentación sana, práctica regular de actividad física, menor consumo de alcohol, tabaco u otras drogas, el riesgo de presentar patologías era mínimo (8). En este marco, cobra valor el debate de conocer los estilos de vida y su impacto sobre la salud, a pesar de que en la literatura actual se evidencie una gran laguna en la aplicación de instrumentos para conocer el estilo de vida de un individuo. En este sentido, para conocer el comportamiento de una población en particular o proponer apoyo para modificar aquellos perjudiciales para la salud, se han diseñado cuestionarios que identifican dichos patrones de conducta, muchos de ellos económicos y de fácil aplicación (8, 9).

El cuestionario FANTÁSTICO, un instrumento genérico diseñado en el Departamento de Medicina Familiar de la Universidad McMaster de Canadá, es hoy considerado una herramienta de apoyo a los profesionales en el contexto de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, pues permite identificar y medir los estilos de vida de una población en particular (10, 11). Este cuestionario estandarizado con 25 ítems cerrados, explora nueve categorías o dominios sobre componentes físicos, psicológicos y sociales del estilo de vida: familia-amigos, actividad física, nutrición, tabaco-toxinas, alcohol, sueño-cinturón de seguridad-estrés, tipo de personalidad, interior (ansiedad, preocupación, depresión), carrera (actividades labores) y otras drogas; y ha sido aplicado a grupos de estudiantes (12, 13), trabajadores (14) y pacientes de consulta clínica general (15). La versión al español fue adaptada por un panel de profesionales de la salud para su mejor comprensión en sujetos mexicanos (8, 9).

Es así como identificar los comportamientos y actitudes que influyen sobre la calidad de vida de una población se considera prioridad para todo profesional de la salud, especialmente en adultos de mediana edad, ciclo vital de mayor productividad económica de un individuo. Este trabajo tiene como propósito identificar la relación entre el estilo de vida y los factores de riesgo cardiovascular en una muestra de adultos de mediana edad, con el fin de planificar una estrategia de intervención dentro del contexto de empresa saludable.

Material y métodos

Se realizó un estudio descriptivo, transversal y exploratorio que incluyó de manera voluntaria 147 sujetos de ambos, géneros entre septiembre y diciembre de 2008, todos aparentemente sanos según criterio médico del servicio ocupacional pertenecientes a una institución universitaria del área metropolitana de la ciudad de Santiago de Cali. La información se recolectó mediante entrevista personal, aplicación de encuesta sociodemográfica y examen físico que incluyó: antropometría, aplicando el protocolo de Estrada J. (16) y Ramírez-Vélez R et al (17) registrando talla con equipo Kramer®, peso corporal con balanza Tanita®. Con estas variables se calculó el índice de masa corporal (IMC) en kg/m2 y se consideró normal entre 18.5 y 24.9, sobrepeso de 25.0 a 29.9, y obesidad > 30 kg/m2. Con cinta métrica se midió la circunferencia de la cintura (cm) siguiendo la referencia de Brook RD et al (18), considerando factor de riesgo de ECV circunferencia > 80.1 cm en mujeres y en hombres > 88.1 cm. La presión arterial se midió en reposo en dos oportunidades con esfingomanómetro manual Riester® y se consideró factor de riesgo de ECV cifras de presión arterial > a 130/85 mmHg (19). Se cuantificaron los lípidos en plasma: colesterol total (CT), triglicéridos (TAG) y glucosa (GLU) en autoanalizador BTS-370® usando métodos enzimáticos (20) y se tomaron los resultados de riesgo de ECV del International Diabetes Federation (IDF) (21) y los criterios del Programa Nacional de Educación del Colesterol en Estados Unidos de Norteamérica (USA) (22) que incluyen: CT > 200 mg/dL, GLU > 110 mg/dL, y TAG > 150 mg/dL.

El estilo de vida fue identificado mediante la aplicación de la versión en español del instrumento FANTÁSTICO (8, 9) de manera autoadministrada a cada participante. Este cuestionario presenta tres opciones de respuesta con valor numérico de 0 a 2 para cada categoría, y se califican por medio de una escala tipo Likert, con una calificación de 0 a 100 puntos. Tomando como punto de corte la media de las calificaciones propuestas por los autores del instrumento, cinco niveles de calificación estratifican el comportamiento: <39 puntos=existe peligro, 40 a 59 puntos=malo, 60 a 69 puntos=regular, 70 a 84 puntos=bueno, 85 a 100 puntos=excelente.

Fue utilizada estadística descriptiva (medidas de tendencia central y dispersión) para presentar las principales características de la población estudiada, dentro de los grupos por género, resultado del FANTASTICO y variables de riesgo de ECV, y las diferencias por sexo se estudiaron con la prueba t student para muestras independientes. Un análisis de varianza a una vía con prueba pos hoc b-Tukey y el coeficiente de Pearson (r), la sirvieron para determinar las diferencias encontradas por grupos y las correlaciones entre los factores de riesgo asociados ECV referenciados en este estudio y las categorías internas o dominios del Cuestionario FANTÁSTICO, respectivamente. Un valor p<0,05 fue considerado como significante.

Resultados

De la población evaluada 47,3% (71) eran hombres, frente al 52,7% (76) mujeres. El estado civil que más prevaleció fue soltero con 52,4% (77), seguido de casado 28,6% (42). Según su procedencia el mayor número de personas eran de Cali con 59,2% (87). El nivel educativo mostró mayor prevalencia a nivel superior 59,2% (87), seguido del nivel tecnológico/técnico 24,5%.

La Tabla 1 describe las diferencias en la prevalencia de las calificaciones del instrumento FANTÁSTICO. En mujeres y hombres la mayor prevalencia fue encontrada en la calificación buen estilo de vida con 56,5% y 54,9%, seguido de excelente estilo de vida con 35,5% y 23,9% respectivamente, p<0,05. La menor proporción fue hallada en mujeres y hombres con calificaciones de regular estilo de vida con 7,8% y 21,1% respectivamente, p<0,05. No se encontraron personas con puntuaciones menores a 60, los cuales indican mal estilo de vida según la escala de clasificación.


La estadística descriptiva (promedios, desviación estándar e IC95%) de la muestra, luego de la división de los resultados del FANTASTICO está resumida en la Tabla 2. Llama la atención las diferencias encontradas en las variables de riesgo de ECV, pero en las variables tensión arterial sistólica y diastólica, glicemia, colesterol, triglicéridos e índice arterial, p<0,05.


Al estratificar por género se encontró correlación negativa entre mayor calificación en el dominio de nutrición y menor IMC (r=-0,398, p=0,05) y entre mayor calificación en el dominio de tabaco (menor consumo) con menor TAS (r=-0,244, p=0,05) en el grupo de mujeres. También correlación negativa débil y significativa entre el dominio de actividad física y menor niveles de triglicéridos (r=-0,292, p=0,05) en hombres, y en mujeres con menor TAD (r=-0,257, p=0,05). Se observó correlación positiva débil entre mayor calificación en los dominios "tipo de personalidad" y "satisfacción con la carrera o actividades laborales" de (r=0,273) en mujeres y (r=0,286) en hombres respectivamente, con los niveles de glucosa en sangre y TAD (p=0,05) (Tabla 3).

Por último, diferencias por sexo fueron encontrados en los factores asociados a ECV en las variables IMC, TAS, glicemia, triglicéridos e IA, (p=0,05).

Discusión

El objetivo de este trabajo fue estudiar la relación entre el estilo de vida y los factores de riesgo cardiovascular en adultos de mediana edad. La aparición de las ECV se asocian a factores de riesgo, muchos de ellos prevenibles, y diferentes autores han postulado que programas encaminados a la detección y tratamiento oportuno modifican notablemente las posibilidades de desarrollarlas (23, 24). Por ello, un enfoque de intervención orientado a la modificación de los factores de riesgo, es esencial en aras de una acción preventiva que abogue por la calidad de vida de la población, especialmente los entornos de productividad económica (25).

Es consenso que un estilo de vida influye en forma fundamental en el proceso salud-enfermedad, por lo que su identificación debe ser una prioridad para todo profesional de la salud, especialmente para quienes trabajan en la promoción de la salud y prevención de la discapacidad (4). En un razonamiento lógico cabe esperar que un "estilo de vida saludable" deba estar relacionado con un mejor estado de salud, sin embargo, su muy poca objetividad en la medición dada su alta variabilidad parece ser la primera limitante para su aplicación.

El promedio de la puntuación total de los participantes de este trabajo se encuentra en el estrato del estilo de vida calificado como "bueno" según los autores de cuestionario (70-84 puntos); sin embargo, no se encontraron diferencias significativas en la calificación entre mujeres y hombres (80,8 ± 8,9 frente 78,08 ± 9,2 p=0,06 respectivamente), a pesar de que los hombres presentaron mayor grado de obesidad y riesgo que las mujeres en los indicadores antropométricos y parámetros bioquímicos relacionados en el síndrome metabólico p<0,05 (Tabla 4). Un reciente estudio realizado en Brasil (26) con 64 sujetos saludables, encontraron que 21% presentaban mal estilo de vida, 61% regular estilo de vida, mientras que 18% restante mostraban excelente estilo de vida, contrario a lo encontrado en este estudio, donde la mayor prevalencia fue hallada en la calificación buen estilo de vida 55,7%, seguido de excelente estilo de vida 29,9% y sólo 14,1% presentaron regular estilo de vida, p<0,05. Ninguno de los sujetos acusó tener mal estilo de vida según los resultados del cuestionario FANTÁSTICO. Al igual que en el estudio de López-Carmona et al (27), también se ha observado que los valores promedios de los indicadores de riesgo cardiovascular tienden a aumentar con una puntuación menor del cuestionario FANTÁSTICO, a pesar de que la tendencia no fue significante. Esto posiblemente se explica por el menor tamaño muestral y quizá a la heterogeneidad del estado de salud en los evaluados por este autor, hecho que es muy evidente en la práctica clínica, pues dicho estudio fue realizado en condiciones de enfermedad metabólica.


La evaluación del perfil lipídico mostró que los hombres presentaban mayores niveles de triglicéridos (> 150 mg/dL) que las mujeres, y estos resultados fueron superiores a los reportados en otros estudios (28, 29). Estos hallazgos no deben ser considerados aisladamente, pues se conoce que a partir de la tercera década de vida estas alteraciones se asocian a enfermedades cardiometabólicas (9) y que su prevalencia es mayor en el sexo masculino.

La limitada literatura médica internacional y reportes de otros trabajos donde se haya aplicado este instrumento con el fin de correlacionar la calificación que otorga con indicadores de tipo clínico en síndrome metabólico específicas, como es el caso del presente estudio en entornos laborales, hace difícil extrapolar y discutir los resultados encontrados en este estudio. Sólo fue encontrado el reporte de Rodríguez et al (9) que en 2003, hizo un estudio en 412 sujetos adultos con diabetes mellitus y su asociación con los nueve dominios del instrumento, con variables del control metabólico (perfil lipídico y glicemia), donde expusieron débiles correlaciones con las variables de resultado (nutrición con IMC, tabaquismo con TAD y TAS, tipo de personalidad y satisfacción laboral). Igualmente correlación negativa entre menor IMC y mayor calificación en el peso ideal; positiva débil con beber alcohol y manejar, y positiva débil también con tener buenas relaciones con quienes le rodean.

Otras diferencias observadas en este estudio no pueden atribuirse a la forma de administrar el cuestionario, pues en ambos casos se hizo por entrevista personal y el cuestionario FANTÁSTICO fue entregado y explicado al inicio del estudio. Este dato puede ser explicado por la representación del diseño de la investigación y el bajo nivel de riesgo cardiometabólico y de ECV de los participantes, que fue tenido en cuenta a la hora de realizar la convocatoria. Una de las limitantes del estudio, es el tipo de muestreo para la elegibilidad de los participantes que acudieron a su control periódico anual en la unidad de medicina ocupacional, lo que podría ocasionar un sesgo por selección y de la aplicación del instrumento que podría generar sesgos de memoria. Sin embargo, ante la limitada literatura del tema y que este trabajo sólo pudo ser contrastado con las cifras obtenidas en otros grupos de pacientes con otras patologías crónicas, utilizando este mismo cuestionario (8, 9, 14, 15), concluimos que la versión del instrumento "FANTASTIC" presentan tendencias similares en las calificaciones totales por sexo, y al igual que lo reportado en los estudios en población canadiense y mexicana, su contenido permite débilmente evaluar el grado de riesgo de ECV a que se encuentra la población (Tablas 2 y 3). Sugerir entonces, patrones y conductas de vida saludables, con el objetivo de mejorar el estilo de vida y como estrategia de salud pública, podría convertirse en herramienta preventiva de los factores de ECV.

Referencias

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